
Vives en un piso sin tejado útil y crees que el autoconsumo no es para ti. Pues hay una vía pensada justo para ese caso: el autoconsumo colectivo. Una sola instalación de placas —en la azotea de la comunidad, en una nave cercana o en un suelo próximo— reparte su electricidad entre varios vecinos a través de la red. Y desde la convalidación del Real Decreto-ley 7/2026, el radio llega hasta los 5 km. Te explicamos los requisitos, el acuerdo de reparto y los pasos para unirte o montar uno, sin confundirlo con la batería virtual de tu comercializadora.
Qué es el autoconsumo colectivo
Como define SunFields, es una instalación de generación próxima a los consumos cuya producción se reparte entre varios usuarios de forma acordada. La base legal está en el artículo 9 de la Ley 24/2013 y en el Real Decreto 244/2019, que el MITECO desarrolla en sus preguntas frecuentes: todos los participantes deben estar en la misma modalidad y firmar un mismo acuerdo de reparto.
Dos ideas clave:
- No necesitas tejado propio ni obras en tu piso. Como subraya VectorSolar, basta con que haya una instalación próxima y que todos firmen el acuerdo. Cada vecino mantiene su contrato con la comercializadora que prefiera: el reparto lo comunica la distribuidora.
- Bastan dos CUPS. No hace falta una comunidad de 40 vecinos: dos puntos de suministro asociados a la misma planta ya forman un colectivo.
Si ya conoces el individual con compensación de excedentes, piensa en el colectivo como su hermano para edificios y barrios.
Requisitos de proximidad: 5 km, catastro o centro de transformación
Para usar la red pública como hilo conductor hay que cumplir al menos uno de estos tres criterios, como resume Cambio Energético:
- Estar en la misma referencia catastral (coinciden los 14 primeros dígitos). Es el caso típico de un bloque de pisos: todos comparten zona catastral.
- Estar a menos de 5 km entre generación y consumo, tras la convalidación del Real Decreto-ley 7/2026 en el Congreso. Antes eran 2 km, y en origen 500 metros.
- Compartir el mismo centro de transformación, ahora en baja, media o alta tensión.
BayWa destaca el efecto práctico del cambio de marzo de 2026: comunidades sin cubierta aprovechable pueden asociarse a una instalación cercana dentro de ese radio. Y Colmena Solar recuerda que la planta puede conectarse a la red interior del edificio o a la red pública, o a una mezcla de ambas.
Un ejemplo real y reciente: Barcelona proyecta un autoconsumo colectivo de 1,6 MW en Lliçà de Vall, publicado el 28 de septiembre de 2026 en la prensa sectorial española. Es el tipo de planta que alimenta a varios consumidores próximos sin que cada uno instale su propio tejado.
El acuerdo de reparto: los coeficientes beta
El corazón del colectivo es el acuerdo firmado con los coeficientes de reparto (las llamadas betas). Reglas:
- Cada participante tiene un coeficiente que indica qué parte de la energía generada cada hora le corresponde.
- La suma de todos los coeficientes debe ser 1 (el 100%) en cada hora del periodo de facturación.
- El reparto puede ser fijo (mismo porcentaje todas las horas) o con coeficientes horarios distintos, para dar más energía a quien más consume cuando más se genera. Como dice SolarBox, es pasar de repartir porcentajes ciegos a repartir energía allí donde cada hora tiene más valor.
- Sin acuerdo firmado comunicado a la distribuidora, el sol del tejado no aparece en tu factura, aunque las placas estén a 200 metros. Lo explica con crudeza A Todo Sol: sin betas firmadas más el fichero de reparto, el segundo CUPS sigue pagando como si el colectivo no existiera.
Criterios habituales para fijar los porcentajes: cuota de participación en la comunidad, consumo histórico (míralo en Datadis), potencia contratada o reparto igualitario. Si un vecino se da de baja o entra uno nuevo, se firma un nuevo acuerdo redistribuyendo y se comunica a la distribuidora.
El gestor de autoconsumo y los trámites
Hasta hace poco, modificar un colectivo de 30 vecinos significaba 30 firmas por cada cambio. El RDL 7/2026 crea la figura del gestor de autoconsumo: una persona física o jurídica que representa a los asociados y hace los trámites con la distribuidora y la administración en su nombre, con procedimiento simplificado para instalaciones de menos de 100 kW en baja tensión.
Pasos típicos para un edificio:
- Acuerdo de la comunidad. Aprobación en junta de propietarios para usar la cubierta y definición de participantes y coeficientes.
- Proyecto e instalación. Empresa instaladora, contador de generación adicional para medir lo producido y hacer el reparto, y legalización en el registro autonómico (o RAIPRE según tamaño).
- Acuerdo de reparto firmado por todos, con betas y reglas de entrada y salida.
- Comunicación a la distribuidora, directamente o vía comercializadora. La distribuidora aplica el reparto hora a hora y traslada los datos a la comercializadora de cada vecino para que lo descuente en factura.
- Contrato de compensación si hay excedentes individuales acogidos a compensación simplificada (instalaciones de hasta 100 kW, marco del RD 244/2019).
Cada vecino conserva su PVPC o mercado libre: el colectivo no te obliga a cambiar de comercializadora.
Colectivo a través de la red o batería virtual: no los confundas
Es la confusión más cara. Son dos caminos distintos:
- Autoconsumo colectivo a través de la red: reparto real de kWh. La distribuidora asigna a tu CUPS una parte de lo generado cada hora y tu comercializadora te descuenta esa energía. Si generas más de lo que consumes en una hora, el sobrante va a excedentes según tu contrato.
- Batería virtual de la comercializadora: saldo en euros. Tus excedentes se valoran a pocos céntimos y generan un monedero que compensa tu factura o la de una segunda vivienda. No estás mandando electricidad a tu vecino: estás vendiendo excedentes baratos a la red y jugando al monedero con tu comercializadora.
Si firmas un contrato creyendo que haces lo primero cuando en realidad es lo segundo, el ahorro será menor de lo esperado. Pregunta siempre: ¿hay acuerdo de reparto con betas registrado en la distribuidora, o solo hay compensación de excedentes en mi factura?
Cuándo merece la pena y cuándo no
Merece la pena si vives en bloque, tienes cubierta comunitaria o hay una planta próxima dispuesta a asociarte, y tu consumo diurno o desplazable puede aprovechar el reparto. Combínalo con lo que ya sabes: mover lavadora, termo y carga a las horas de sol multiplica el valor de cada kWh repartido (ver trucos para aprovechar las horas baratas y cómo ahorrar).
Merece menos la pena si tu consumo es casi todo nocturno y no puedes desplazarlo, o si el reparto que te ofrecen es testimonial frente a tu consumo real. Y si además tienes o planeas batería, revisa autoconsumo y baterías: en colectivo, el almacenamiento detrás del contador empieza a tener encaje explícito y evita regalar valor al mediodía.
Preguntas frecuentes
¿Qué distancia máxima permite el autoconsumo colectivo en 2026?
Con la convalidación del Real Decreto-ley 7/2026, hasta 5 km entre la instalación y cada consumo. También vale compartir los 14 primeros dígitos de la referencia catastral o el mismo centro de transformación: basta cumplir uno de los tres criterios.
¿Necesito cambiar de comercializadora para unirme?
No. Cada participante mantiene su contrato en PVPC o mercado libre. La distribuidora aplica el reparto horario y comunica a cada comercializadora la energía que debe descontar en su factura.
¿Qué son los coeficientes de reparto?
Son los porcentajes que deciden qué parte de la energía generada cada hora corresponde a cada participante. Los fijan los propios consumidores en el acuerdo firmado y siempre deben sumar el 100%. Pueden ser fijos o distintos por horas.
¿En qué se diferencia del autoconsumo con batería virtual?
En el colectivo se reparten kWh reales a través de la distribuidora. La batería virtual es un saldo en euros que tu comercializadora crea con tus excedentes para compensar facturas. Son mecanismos compatibles pero distintos: uno comparte energía, el otro compensa dinero.
¿Qué hace el gestor de autoconsumo?
Representa a los participantes ante la distribuidora y la administración, comunica el acuerdo de reparto y sus modificaciones con trámite simplificado en instalaciones pequeñas, y evita que cada vecino tenga que firmar cada gestión.